Las desigualdades vitales significan desigualdades en el estado de salud y la esperanza de vida. Durante los 200 años de capitalismo, basado en la extracción de combustibles fósiles, la esperanza de vida se ha disparado hasta niveles inimaginables en sociedades anteriores. Los pobres de hoy viven más que los reyes y los nobles de las sociedades anteriores. Sin embargo, mientras que hoy un niño que nace en Hong Kong puede esperar vivir 84,9 años, un niño que nace en Nigeria sólo puede esperar vivir 54,7 años29. Sin embargo, la esperanza de vida no sólo difiere enormemente entre los distintos países, sino también dentro de los distintos grupos socioeconómicos de los países30. La desigualdad de recursos tiene una gran influencia en las desigualdades vitales, aunque los ingresos no pueden explicarlas por completo. Por ejemplo, la esperanza de vida en Costa Rica es aproximadamente 1,5 años mayor que en los Estados Unidos, mucho más ricos31. Como muestran Wilkinson y Pickett, muchos indicadores relacionados con la desigualdad vital, como la obesidad, la salud mental y la mortalidad infantil, son mejores en las sociedades más igualitarias. Si observamos las partes del mundo más afectadas por la crisis climática que se está produciendo, vemos que las desigualdades de carbono (y otras medioambientales) son desigualdades sociales no sólo por el lado de la responsabilidad, sino también por el lado de sufrir las consecuencias vitales.32 Además, la reciente pandemia de Corona ha revelado muchos ejemplos de desigualdades vitales que pueden servir para un debate más profundo.
